El modelo Forec: la fórmula de 1999 que Colombia contempla para reconstruirse tras el terremoto

2026-08-11 13:00:29 - MUNDO

Las horas pasan y los muertos del reciente terremoto ya ascienden a 181 y las viviendas colapsadas a 1.500. En medio del dolor de las familias, el polvo y los escombros, Colombia avanza en la atención de la emergencia, mientras una experiencia de hace 27 años vuelve a aparecer como referente para levantar a las ciudades afectadas: el Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo Social del Eje Cafetero, Forec, un exitoso modelo que permitió reconstruir el Eje Cafetero en dos años y medio.

Se trata de un modelo creado después delterremoto del 25 de enero de 1999, que afectó 28 municipios de Quindío, Risaralda, Caldas, Tolima y Valle. El desastre dejó 1.185 personas muertas, 8.523 heridas, más de 550.000 damnificadas y más de 100.000 inmuebles afectados.

Tal y como sucede ahora, el país estaba devastado. El costo económico de aquella tragedia fue estimado enUS$1.589 millones, equivalente al 2,2% del PIB de Colombia de 1998. La mayor parte de los daños correspondió a viviendas y edificaciones privadas, con el 68% del total, mientras la infraestructura física y social representó 18% y el sector productivo, 14%.

En ese contexto nació el famoso Forec, concebido como una entidad especial del orden nacional, con personería jurídica y autonomía patrimonial y financiera, pero sin una estructura administrativa propia permanente.

La idea era contar con un mecanismo capaz de administrar la reconstrucción con agilidad y evitar que el aparato burocrático se convirtiera en un obstáculo.

Ahora, después del terremoto del 10 de agosto de 2026, el modelo vuelve a estar sobre la mesa.

Rodrigo Lara Bonilla, ministro de Interior, en entrevista con Blu Radio, señaló que la magnitud de la emergencia puede requerir herramientas extraordinarias y que, una vez superada la primera etapa de atención humanitaria y rescate, el Gobierno deberá concentrarse en la reconstrucción.

El funcionario recordó que ese fondo fue una experiencia exitosa para reconstruir Armenia y el Eje Cafetero y planteó que Colombia podría acudir nuevamente a una figura de esa naturaleza. "Lo lógico, naturalmente, es acudir a la experiencia previa exitosa", afirmó Lara Bonilla.

La necesidad de evaluar esta alternativa también está relacionada con la magnitud de los daños que comienzan a identificarse tras el sismo del 10 de agosto. Sin embargo, todavía no existe un diagnóstico completo porque las autoridades se encuentran en la primera fase, concentrada en la atención humanitaria y el rescate de vidas.

Para el Gobierno, este tipo de daños anticipa una etapa de reconstrucción que requerirá coordinación, capacidad técnica y una estructura especializada.

El Forec no fue diseñado solamente como un fondo para financiar obras. Su modelo buscó integrar la reconstrucción física con la recuperación social, económica y ambiental de los territorios afectados.

Su intervención se desarrolló en cuatro grandes fases. La primera correspondió a la atención de la emergencia, con acciones de rescate, atención humanitaria y salud.

Después vino una etapa de consolidación y planeación, en la que este fondo, con apoyo del Departamento Nacional de Planeación, definió políticas, preparó créditos internacionales con organismos como elBID y el Banco Mundial y organizó las gerencias zonales mediante organizaciones no gubernamentales.

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La tercera fase fue la reconstrucción integral. Allí se ejecutaron obras de vivienda e infraestructura y, al mismo tiempo, programas de recuperación social, económica y ambiental.

Finalmente, se produjo el desmonte y la liquidación, etapa en la que se buscó transferir los aprendizajes y las capacidades desarrolladas hacia las entidades permanentes de los municipios y departamentos.

Uno de los elementos centrales fue que el Estado no asumió directamente toda la ejecución de las obras.

La región afectada fue dividida en zonas de acuerdo con factores como el nivel de los daños, la extensión y la ubicación. Para cada una se establecieron gerencias zonales y se convocó a 31 de las organizaciones no gubernamentales más representativas del país.

Estas entidades, en conjunto con las comunidades, tenían la responsabilidad de elaborar y ejecutar planes integrales para recuperar sus respectivas zonas.

En el sector rural se utilizó una estructura diferente:la Federación Nacional de Cafeteros fue seleccionada como Gerencia Zonal para el 100% de esa área, aprovechando la infraestructura y la capacidad logística que ya tenía en el territorio.

El esquema permitió que el Estado se concentrara en conseguir recursos, establecer la orientación estratégica y ejercer control, mientras la sociedad civil participaba directamente en la ejecución física y social.

El entonces presidente Andrés Pastrana destacó en una alocución presidencial en 2002 que los recursos destinados a la reconstrucción se habían convertido en obras y no se habían perdido en trámites burocráticos.

En un balance citado en el documento, Pastrana señaló que se habían invertido $1,6 billones en la reconstrucción y calificó el proceso como un ejemplo de eficiencia y transparencia.

La participación ciudadana fue otro de los pilares del modelo. Los habitantes de las zonas afectadas tuvieron un papel directo en la concepción y el diseño de las inversiones. De acuerdo con el documento, esto generó apropiación de las decisiones y contribuyó al control social y a la transparencia.

El modelo también implementó un sistema de información en red e internet para facilitar el acceso público y equitativo a los datos.

La participación de la comunidad no se limitó, por tanto, a recibir las obras terminadas. La población intervenía en el proceso de definición de las inversiones, mientras las organizaciones encargadas de las gerencias zonales trabajaban con las comunidades en la ejecución de los planes.

Esta combinación entre participación local, ejecución descentralizada y dirección estratégica del Estado es uno de los componentes que podrían resultar relevantes para una eventual reconstrucción en 2026.

ElGobierno Nacional destinó aproximadamente $1,59 billones para la reconstrucción del Eje Cafetero. Según el balance del CONPES 3131, el 61% de los recursos, unos $971.000 millones, provino del presupuesto ordinario nacional.

Otro 38,2%, equivalente a $611.000 millones, correspondió a créditos externos del BID, el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento y KFW. La cooperación internacional oficial representó el 1%, unos $16.000 millones.

Uno de los datos que más destaca del modelo es el bajo costo de su estructura administrativa. Los gastos de funcionamiento y administración de las gerencias zonales y del Forec representaron apenas 5,4% del presupuesto total.

Esto permitió que una proporción mucho mayor de los recursos llegara directamente a las obras y programas de reconstrucción.

Para septiembre de 2001, el Forec había alcanzado 93% de las metas pactadas, con la proyección de contratar el 100% al finalizar ese año. El proceso fue destacado por haber avanzado en aproximadamente dos años y medio.

Los resultados abarcaron vivienda, infraestructura social, salud, educación y medio ambiente.

En vivienda fueron atendidas 100.186 familias propietarias o poseedoras. Se realizaron 84.399 reparaciones y 15.787 reconstrucciones. Además, 13.796 familias fueron reubicadas desde zonas de alto riesgo y más de 13.000 familias arrendatarias pudieron acceder a vivienda propia.

En infraestructura educativa, la meta contemplaba 691 establecimientos reparados o reconstruidos, de los cuales 349 ya habían sido entregados al momento del balance de septiembre de 2001.

En salud se contemplaron 48 proyectos entre hospitales y centros de salud. En Quindío, además, 100.000 nuevas personas fueron afiliadas al Régimen Subsidiado de salud en un periodo de dos años.

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El componente ambiental también hizo parte de la reconstrucción. Más de 125 hectáreas de zonas de protección ambiental fueron recuperadas.

El balance posterior permitió ampliar todavía más la dimensión de las obras.En 2008, Acción Social, entidad encargada desde 2002 de la liquidación del antiguo Forec, informó que la culminación de los proyectos era una realidad y que el 99% de las obras se encontraban concluidas.

La liquidación tuvo un costo de $526.000 millones para 202 proyectos de infraestructura pública y social relacionados con educación, salud y servicios públicos. Además, se invirtieron cerca de $19.000 millones provenientes del diferencial cambiario de los recursos del dicho fondo.

¿Podría replicarse el Forec después del terremoto de 2026?

La experiencia del Forec no significa necesariamente repetir exactamente la misma estructura institucional utilizada en 1999. Su principal utilidad para Colombia hoy estaría en los principios que permitieron organizar la reconstrucción.

La delegación de la ejecución en organizaciones con experiencia,la participación de las comunidades, el control ciudadano, la supervisión externa, la transparencia en la información, los bajos costos administrativos y la coordinación entre diferentes niveles y actores son elementos que podrían servir como referencia.

Hay que tener en cuenta que el modelo colombiano trascendió el caso del Eje Cafetero y fue replicado por otros países. En octubre de 2000 recibió el premio "Sasakawa" de las Naciones Unidas por sus aportes en prevención y reducción de la vulnerabilidad.

Sus lineamientos también fueron incorporados a manuales de mejores prácticas del Banco Mundial y de las Naciones Unidas. Este esquema ha servido como referencia para la atención de desastres en países como Turquía e India.

La experiencia fue además sistematizada y difundida internacionalmente con el apoyo de los organismos financieros multilaterales que participaron en el proceso.

Ese reconocimiento se explica no solamente por la velocidad de la reconstrucción, sino por la combinación de eficiencia, participación social, descentralización, transparencia y gestión del riesgo.

Lo cierto es que Colombia ya tiene una experiencia exitosa y ahora debe volver a plantearse la misma pregunta de 1999: ¿cómo transformar una emergencia de gran magnitud en un proceso de reconstrucción organizado, transparente y capaz de producir resultados en un plazo razonable?

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