Israel gana nuevos aliados en América Latina

2026-08-13 16:12:29 - MUNDO

Venezuela e Israel rompieron relaciones diplomáticas en 2009, cuando el entonces presidente Hugo Chávez expulsó al embajador israelí en protesta por la ofensiva militar en Gaza. Diecisiete años después, Caracas y Jerusalén han acordado establecer un mecanismo para prestar nuevamente servicios consulares a sus ciudadanos. Es todavía un paso limitado, pero impensable hasta hace poco.

Mucho más lejos ha ido Colombia. El Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella no solo ha revertido la ruptura de relaciones diplomáticas decidida por su antecesor, Gustavo Petro. También ha anunciado el traslado de su embajada a Jerusalén y reconocido la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, territorio sirio ocupado por Israel desde 1967 y cuya anexión no reconoce la gran mayoría de la comunidad internacional.

¿Son Colombia y Venezuela casos aislados o parte de un realineamiento más profundo de América Latina?

"Existe una tendencia de acercamiento hacia Israel que responde a la ola de derecha radical que se ha instalado en la región", afirma Isaac Caro, profesor de la Universidad Alberto Hurtado de Chile en entrevista con DW. A su juicio, está vinculada "con un alineamiento activo con la política exterior de Estados Unidos".

Daniel Wajner, profesor asociado de Relaciones Internacionales de la Universidad Hebrea de Jerusalén, habla en entrevista con DW también de una "ola", con antecedentes en Jair Bolsonaro en Brasil y Nayib Bukele en El Salvador, y que posteriormente se ha manifestado con especial claridad con Javier Milei en Argentina y ahora en otros países.

Wajner, coautor de un trabajo académico titulado "Israel and Latin America", describe un movimiento pendular de izquierda a derecha, pero introduce otra variable: el populismo. Según su análisis, la derecha latinoamericana ha tendido a ser más favorable a Israel que la izquierda. Cuando a ello se añade el populismo de derecha, sostiene, ya no se produce solo un acercamiento, sino un "abrazo" a Israel.

En entrevista con DW, Gilberto Aranda, académico del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, observa igualmente "una tendencia regional", cuyo primer elemento sería un fuerte realineamiento con Estados Unidos bajo la Administración de Donald Trump y, por extensión o por convicción propia, un acercamiento a Israel.

Argentina es probablemente el ejemplo más visible. Javier Milei ha hecho de su cercanía a Israel una parte destacada de su política exterior y de su propia identidad política. Caro considera que el vínculo con Israel se ha convertido en "un elemento identificatorio de las derechas radicales en la región", asociado a un discurso de pertenencia a una civilización occidental judeocristiana.

Pero las motivaciones no son idénticas en todos los países. Wajner destaca factores ideológicos y religiosos, pero también estratégicos. Estrechar las relaciones con Israel puede servir para señalar a Washington un determinado alineamiento internacional. El fenómeno sería así parte de algo mayor: gobiernos que buscan identificarse más claramente con Estados Unidos y con Occidente.

Colombia ejemplifica la magnitud que puede alcanzar el péndulo. Bajo Petro, Bogotá rompió relaciones diplomáticas con Israel en 2024 por la guerra de Gaza. Con De la Espriella se ha pasado al extremo opuesto.

Caro habla de un "giro sustantivo" de la política exterior colombiana, especialmente hacia Estados Unidos. El reconocimiento de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán evidencia hasta dónde llega ese cambio.

Para Aranda, en Colombia confluyen el realineamiento con Washington y las convicciones personales del nuevo presidente, convertido al cristianismo protestante.

El gobierno del presidente colombiano Abelardo de la Espriella fue más lejos que casi toda la comunidad internacional al romper el consenso global sobre los Altos del Golán.Andres Camilo Valencia/REUTERS

Venezuela no encaja tan fácilmente en ese esquema ideológico. Wajner advierte que el régimen no ha cambiado de naturaleza política. Lo que se ha modificado es su posición internacional tras la intervención estadounidense y su posterior acercamiento a Washington.

El restablecimiento de servicios consulares tiene, sin embargo, un fuerte valor simbólico. Venezuela mantuvo buenas relaciones con Israel durante décadas antes de que Chávez las rompiera. Para Israel, recuperar vínculos con un país que durante años fue uno de sus adversarios más decididos en la región constituye un éxito diplomático en un momento en el que sigue afrontando fuertes críticas internacionales.

El péndulo se observa también en otros países. Bolivia rompió relaciones con Israel en 2023 por la guerra de Gaza y las restableció en diciembre de 2025 tras el cambio de Gobierno.

También Chile se ha desplazado. Gabriel Boric mantuvo una posición muy crítica con el Gobierno de Benjamin Netanyahu, aunque nunca llegó a romper relaciones. El nuevo Gobierno de José Antonio Kast ha adoptado una posición mucho más favorable y busca recuperar, entre otras cosas, la cooperación en defensa. Aranda subraya, sin embargo, que Santiago no ha llegado a gestos como los de Colombia.

El mapa latinoamericano dista de ser uniforme. Brasil constituye el principal contrapeso. El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva mantiene una postura fuertemente crítica frente a la actuación israelí en Gaza y Cisjordania.

"El país que tiene mayor peso en la región que mantiene una actitud crítica hacia Israel es claramente Brasil", señala Aranda. Precisamente por el peso demográfico, económico y político brasileño, el giro regional hacia Israel difícilmente puede considerarse total.

A ello se suma México, el otro gigante latinoamericano. Caro diferencia las posiciones de ambos: mientras Lula ha sido especialmente crítico con Israel, "México ha tratado de mantener una mayor neutralidad y equilibrio diplomático".

La presidenta Claudia Sheinbaum ha criticado la actuación israelí en Gaza, pero México mantiene relaciones diplomáticas con Israel. Su posición ilustra una diferencia importante: criticar al Gobierno de Netanyahu no equivale necesariamente a romper o reducir los vínculos con el Estado israelí.

El antiguo frente latinoamericano crítico con Israel se encuentra, en cualquier caso, debilitado. Aranda considera que el bloque está hoy "desdibujado" después de los cambios políticos en países como Colombia, aunque Brasil conserva suficiente peso para sostener una posición alternativa.

El interés israelí tampoco se limita a sumar gobiernos amigos. Caro recuerda que las relaciones entre Israel y América Latina se remontan a la fundación del Estado israelí en 1948 y abarcan migración, comercio y seguridad. El respaldo latinoamericano en organismos multilaterales, especialmente Naciones Unidas, ha sido además importante para contrarrestar el aislamiento internacional de Israel.

Wajner resume los intereses actuales en tres conceptos: "legitimación, cooperación e influencia". Israel busca respaldo y reconocimiento internacional, pero también cooperación económica, tecnológica, militar y de seguridad. América Latina, por su parte, encuentra en Israel un socio destacado en ámbitos como ciberseguridad, inteligencia artificial, inteligencia y defensa.

El acercamiento es, por tanto, una relación de doble dirección y está sujeto a los ciclos políticos latinoamericanos. La misma dinámica electoral que alejó de Israel a varios países durante gobiernos de izquierda ha contribuido después a aproximarlos.

(gg/elm)

Fuente: google.com
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