El Gobierno de Colombia comenzó a delinear lo que, pasados los primeros días desde el trágico terremoto del lunes que hasta el momento dejó al menos 285 muertos, y cuando todavía continúa el rescate de las víctimas, pasa a ser su nuevo desafío, la recuperación económica ante el impacto de la tragedia.
El presidente Abelardo de la Espriella declaró el miércoles la emergencia económica y trazó algunas medidas, aunque todavía se desconoce la imagen completa de la devastación.
"Es muy pronto para poder dar una cifra del costo total esperado", dijo a CNN el economista Jhorland Ayala García, investigador del Centro de Estudios Económicos Regionales del Banco de la República de Colombia. Sin embargo, destacó las cifras preliminares divulgadas por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres: más de 12.000 viviendas destruidas y 74.000 averiadas.
Ayala señaló además que en cuanto a la infraestructura pública, el mayor número de instalaciones afectadas se observa hasta el momento en el sector educativo. Según las autoridades, más de 2.000 centros de enseñanza quedaron dañados.
Con esos cálculos y usando los antecedentes de los terremotos de 1999 y 1983 en Colombia, el investigador estimó que el costo podría ser mayor al 1 % del producto bruto interno del país.
Vista aérea de una autopista en Cali junto a edificios dañados por el terremoto. - Raquel Cunha/Reuters
Por su parte, un informe de la consulta Oxford Economics indicó que las primeras estimaciones "apuntan a repercusiones macroeconómicas menores".
El impacto sería de entre 0,2 % y 0,4 % sobre el PBI, pero "es probable que esto se vea compensado por el gasto público destinado a la recuperación y la reconstrucción", indica el reporte realizado por el economista senior para América Latina de la firma, Tim Hunter, que añade que ello también compensará "el ligero descenso de la demanda privada".
Por ello, Oxford Economics mantuvo sin cambios su previsión de crecimiento del PBI de 3 % para 2026 y 2,5 % para 2027.
En esa dirección, Ayala coincidió en el efecto de los planes de reconstrucción: "Habrá un impulso al crecimiento económico y a la generación de empleo que puede mejorar las perspectivas económicas de corto plazo del país".
Oxford Economics también reafirmó su previsión de inflación de 6,2 % interanual para fines de 2026, ya que no espera grandes problemas en el flujo de suministros o un debilitamiento sustancial de la demanda.
Si bien apuntó que "la destrucción podría provocar interrupciones en el suministro de algunos productos", destacó que la proporción de la población gravemente afectada no llegaría al 2 % del total del país, de acuerdo con las primeras estimaciones del Servicio Geológico estadounidense. Si bien Cali, la tercera ciudad más grande del país, fue una de las más afectadas, en Bogotá y Medellín los daños fueron menores.
Entre las cadenas de producción seguidas con atención está la del café, una de las principales exportaciones del país y parte de su identidad cultural. Colombia es el tercer mayor productor mundial de café, solo detrás de Brasil y Vietnam, y aporta el 7 % de los granos, según datos del Departamento de Agricultura de EE.UU.
Aunque el puerto de Buenaventura, clave para la exportación, no sufrió daños de consideración, las autoridades realizaban inspecciones de seguridad y hubo algunos bloqueos en las carreteras para llegar a él, informó el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón, pero agregó que los despachos continúan con normalidad desde Cartagena y Santa Marta en el mar Caribe, reportó Reuters. El empresario aseguró en X que la Federación está "en terreno, levantando la afectación finca por finca, vivienda rural e infraestructura productiva", para presentar al Gobierno "la dimensión real de los daños" y apoyar a las familias cafeteras que requieren reconstrucción.
Vista aérea del puerto de Buenaventura, Colombia. - Javier Andres Rojas/Reuters
Al respecto, De la Espriella ya adelantó parte de su plan económico de reactivación, que incluirá "alivios temporales en el pago de servicios públicos, subsidios de arrendamiento para quienes perdieron sus viviendas, alivios tributarios y financieros, apoyos económicos para las familias más vulnerables y mecanismos de respaldo para comerciantes y pequeños empresarios afectados".
También anunció la creación del "Fondo Milagro", para canalizar recursos nacionales e internacionales para la reconstrucción de hospitales, escuelas, viviendas, vías, aeropuertos y otra infraestructura afectada.
El investigador Ayala destacó que la ayuda internacional y las estrategias de refinanciación de deuda con vencimiento en el corto plazo "pueden aliviar la presión ante esta emergencia", pero comentó que este desafío pone en riesgo una de las grandes promesas con las que asumió el presidente: bajar el déficit y sanear las cuentas públicas.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, en una alocución en Bogotá el 12 de agosto. - Esteban Vega La-Rotta/AFP/AFP via Getty Images
"Sin duda esta nueva realidad hará muy difícil mantener un gobierno central austero y cumplir con las aspiraciones de recortar el gasto público", expresó. El economista consideró que es posible "ajustar el presupuesto de 2027 y reasignar partidas específicas sin tener que incrementar el monto inicialmente planteado de $575 billones (de pesos colombianos)", pero subrayó que para ello sería clave "comprometer la participación de municipios y departamentos con capacidad fiscal y capacidad de endeudamiento para reducir la presión sobre el nivel central".
Oxford Economics indicó que ese sí es un indicador que "probablemente" ajustará en sus próximas previsiones: actualmente el déficit lo estima en el 7,1 % del PBI para este año y 5,5 % para 2027. "El gasto público adicional supondrá un reto para la agenda fiscal del presidente. (…) La respuesta al terremoto hará que nuestras estimaciones apunten a un déficit mayor", apuntó.
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