¿Volvería el racionamiento de energía a Colombia? Estas son 5 medidas que exigen los expertos para evitarlo

2026-08-21 15:08:29 - MUNDO

Por Colombia ronda nuevamente el fantasma del apagón. La buena noticia obedece a que los expertos consideran que el riesgo de un eventual racionamiento de energía puede ser contenido, pero requiere decisiones inmediatas para fortalecer la generación, garantizar combustibles y mejorar la capacidad financiera del sistema.

Con un nivel de los embalses de 79,40% a corte de este 21 de agosto y un déficit de energía en firme que podría ser de hasta 2,4% en los meses venideros, se espera que en las próximas semanas el gobierno y el empresariados tomen decisiones determinante para evitar que el país sufra apagones con los de 1992.

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Entre las prioridades aparecen el saneamiento de las deudas de Air-e, el control de la demanda, el aprovechamiento de la autogeneración, la garantía de combustibles y la aceleración de proyectos de generación y transmisión. Aquí las cinco medidas de mayor urgencia, según expertos consultados en el Foro Energético de Andeg 2026.

Una de las primeras medidas debe ser financiera. Fernando Barrera, consultor y analista del sector energético, señala que es necesario garantizar que todo el parque de generación esté disponible, especialmente las plantas térmicas, que serán fundamentales durante un periodo de baja hidrología.

Air-e adeuda $3,3 billones a los agentes energéticos del país. Solo de ese monto, $2,1 billones corresponden a las plantas térmicas, situación que puede dificultar la financiación de combustibles necesarios para atender un eventual El Niño. Barrera advierte que las necesidades de combustible durante este periodo pueden alcanzar una magnitud muy elevada.

Alejandro Castañeda, presidente de Andeg, el problema adquiere mayor dimensión si se tiene en cuenta que las plantas térmica necesitan liquidez para sus compras mensuales de carbón, gas y combustibles líquidos, que rondan los $1,5 billones. Según Castañeda, el sector ya está comenzando un periodo crítico sin la caja necesaria para adquirir los combustibles que requeriría durante dicho evento climático.

Por eso, su propuesta es que el Gobierno Nacional ponga recursos sobre la mesa para detener el crecimiento de la deuda. Solo en julio, las obligaciones de Air-e frente al sector eléctrico aumentaron en $380.000 millones.

La segunda medida consiste en administrar la demanda. Castañeda plantea implementar de inmediato un programa de ahorro de energía que premie a quienes reduzcan su consumo y penalice a quienes superen sus niveles históricos.

El esquema, que compara con el mecanismo de "Apagar Paga" de 2016, tendría el objetivo de disminuir el ritmo de crecimiento de la demanda y evitar que el sistema consuma rápidamente las reservas disponibles.

La preocupación está relacionada con un déficit de energía firme que, según las estimaciones de Andeg y XM, se encuentra entre 1% y 2,4%.

El riesgo es que, si la demanda continúa creciendo, el país llegue a marzo o abril de 2027 con los embalses agotados después de haber utilizado buena parte del agua disponible.

Barrera también considera necesario incentivar la reducción del consumo y penalizar los consumos excesivos. A su juicio, estas medidas deben funcionar simultáneamente con las demás acciones para gestionar el Fenómeno de El Niño.

Una tercera prioridad es incorporar rápidamente toda la capacidad de generación disponible, dado que construir grandes centrales toma varios años.

Castañeda planteaaprovechar los excedentes de energía de la autogeneración industrial. La idea es crear incentivos para que las empresas que producen electricidad para sus propios procesos puedan vender a la red la energía que no utilizan.

Esta capacidad permitiría aumentar la oferta en el corto plazo,sin esperar la construcción de nuevos proyectos de generación, que pueden tardar entre cuatro y cinco años.

Barrera propone una alternativa adicional: utilizar temporalmente puntos de conexión que actualmente son empleados por plantas solares durante las horas de generación fotovoltaica para conectar otras fuentes, como motores diésel, cuando no haya producción solar.

De esta manera, una infraestructura que permanece disponible durante determinadas horas podría ser utilizada temporalmente por otra fuente de generación. El objetivo sería sumar capacidad mientras llegan nuevas soluciones estructurales.

Para Barrera, el desafío es incorporar toda la capacidad disponible y, al mismo tiempo, proteger a los usuarios de los precios elevados que podrían presentarse durante una situación de escasez.

La disponibilidad de combustibles es otro punto crítico, particularmente porque las plantas térmicas tendrán un papel central si disminuyen los aportes hídricos.

Castañeda plantea realizar un seguimiento permanente de los embalses y de la generación térmica, acompañado de una coordinación estrecha entre las entidades públicas y las empresas privadas. También considera indispensable garantizar la logística para transportar carbón, gas y combustibles líquidos.

En el caso del gas natural, destaca la importancia de mantener operativas las plantas de importación y de asegurar la infraestructura necesaria para que el combustible llegue a las térmicas.El mantenimiento de Spec, realizado en julio, fue una de las acciones orientadas a garantizar esa disponibilidad.

Castañeda señala que también deben avanzar nuevas facilidades de importación, entre ellas la planta de Buenaventura, la ampliación de Spec y Puerto Bahía. La meta sería sumar entre 210 y 220 millones de pies cúbicos diarios de nueva capacidad de importación entre estas instalaciones.

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Buenaventura aportaría 80 millones de pies cúbicos, Spec otros 58 millones y Puerto Bahía 120 millones. Además, destacó que la autorización otorgada por el Ministerio de Ambiente y la ANLA para un cambio menor en la licencia de Spec permitió que la empresa anunciara 58 millones de pies cúbicos adicionales disponibles desde octubre.

La mayor capacidad de importación no solo serviría para atender la demanda industrial, residencial y comercial. En caso de existir excedentes, también podría permitir que las plantas térmicas compren parte de ese gas.

Para el carbón y los combustibles líquidos, la prioridad será igualmente garantizar la cadena logística, evitando bloqueos de vías, problemas de seguridad y dificultades para importar y transportar diésel.

Sergio Cabrales, profesor y consultor del sector minero-energético, plantea como otra medida urgente acelerar la entrada en operación de proyectos de generación y transmisión.

El experto advierte que existen obstáculos regulatorios, ambientales y prediales que continúan retrasando infraestructura energética. A julio de 2026 habían entrado en operación 669 MW de los 4.475 MW previstos para el año, equivalente a un cumplimiento de apenas 14,9%.

Además, el 60% de los 42 proyectos del Sistema de Transmisión Nacional presentaban retrasos frente a su fecha original de entrada en operación.

Cabrales considera estratégicos proyectos como Sogamoso–Norte–Nueva Esperanza 500 kV y Chivor–Norte–Bacatá, cuya entrada en servicio permitiría aumentar la flexibilidad del sistema y reducir el riesgo de déficit de potencia en el área Oriental, donde se encuentra Bogotá.

El manejo de las reservas hídricas también resulta determinante. Cabrales propone administrar anticipadamente los embalses para preservar el agua durante la temporada de lluvias de 2026 y llegar al verano energético con un nivel agregado superior al 80%.

Actualmente, el nivel de los embalses se encuentra en 79,4%. Por eso, el analista plantea actualizar de manera permanente las restricciones operativas de los embalses, hacer seguimiento a los aportes hídricos y monitorear continuamente la demanda para anticipar escenarios de déficit.

Andeg sostiene que el país podría superar El Niño, aunque con un margen estrecho. La clave, según su planteamiento,

En paralelo, los expertos advierten que las medidas de corto plazo deben estar acompañadas por una estrategia de seguridad energética. Castañeda considera necesario aumentar la producción e inversión en gas, impulsar nuevas inversiones en generación y petróleo y destrabar el sector minero para recuperar competitividad.

Su argumento es que el sector minero-energético funciona como un apalancador del crecimiento económico cuando el país cuenta con insumos energéticos suficientes y competitivos.

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