Dólar a la baja: ¿quién gana y quién pierde en Colombia?

2026-08-10 18:29:29 - MUNDO

La fuerte apreciación del peso colombiano se convirtió en uno de los principales fenómenos económicos del comienzo del nuevo Gobierno. En lo corrido de 2026, la tasa de cambio ha caído 16,5% y alcanzó su nivel más bajo desde abril de 2019, un movimiento que está redistribuyendo ingresos y costos entre hogares, empresas, comercio exterior y cuentas públicas.

De acuerdo con el informe semanal de Corficolombiana, elaborado por el equipo de Macroeconomía y Mercados, el fortalecimiento del peso responde principalmente a factores idiosincráticos y, en particular, al aumento de la confianza asociado al cambio político en Colombia. La firma considera que la reducción de la prima de riesgo político y fiscal ha tenido un papel más importante que un fortalecimiento estructural de los fundamentales económicos y, por ello, mantiene la expectativa de una corrección parcial del dólar frente al peso en los próximos meses.

El fenómeno tiene ganadores claros, como los consumidores con ingresos en pesos y algunos segmentos que dependen de productos importados, pero también perdedores, entre ellos los exportadores, los receptores de remesas y los trabajadores en Colombia que reciben sus salarios en moneda extranjera.

El principal beneficio de la apreciación para los hogares es el aumento de su poder adquisitivo. Al bajar la tasa de cambio, los productos importados resultan más baratos en pesos, lo que favorece tanto a los consumidores como a las empresas que utilizan insumos provenientes del exterior.

Entre enero y mayo, la tasa de cambio implícita en las importaciones de bienes cayó 12,4% anual, mientras que el índice de precios de las importaciones disminuyó 5,1% durante el primer semestre. En paralelo, la masa salarial medida en dólares aumentó cerca de 40,9% en 2026 a mayo.

Los beneficios pueden observarse especialmente en segmentos con alta dependencia de compras externas, como productos farmacéuticos, vehículos, maquinaria y equipos. El menor costo de los bienes importados también reduce los costos de producción de algunas compañías y puede trasladar parte de ese alivio a los precios finales.

Sin embargo, el efecto sobre la inflación es limitado. Corficolombiana estima que solo 7,8% de la canasta del IPC responde directamente a los movimientos de la tasa de cambio y que la transmisión ocurre con un rezago cercano a seis meses.

Con base en estas estimaciones, la apreciación observada durante el último año habría reducido en aproximadamente 20 puntos básicos el aporte a la inflación de los bienes transables sensibles al dólar. No obstante, las presiones internas derivadas de la indexación, los costos laborales y la fortaleza de la demanda hacen que el peso apreciado difícilmente pueda convertirse por sí solo en una fuente estructural de desinflación.

No todos los hogares se benefician de un peso fuerte. Las personas que reciben ingresos en dólares —por salarios, inversiones o transferencias— pierden poder adquisitivo cuando convierten esos recursos a pesos.

Uno de los casos más relevantes es el de las remesas. Aunque los ingresos recibidos desde el exterior aumentaron 4,2% anual en dólares durante el primer semestre, su valor convertido a moneda colombiana pasó de $26,9 billones a $24,4 billones.

Esto representa una disminución de 9,1% anual en pesos. El impacto resulta especialmente relevante porque los receptores de remesas se concentran principalmente en hogares de menores ingresos y dependen en mayor medida de estas transferencias para financiar su consumo.

Por otra parte, el sector exportador es el principal afectado por la apreciación del peso. Entre enero y mayo de 2026, los exportadores dejaron de percibir aproximadamente $12,2 billones como consecuencia exclusiva de la valorización de la moneda colombiana.

El problema no se limita al menor ingreso recibido en pesos. Una moneda más fuerte también reduce la competitividad de las empresas colombianas frente a sus competidores internacionales.

Entre los sectores más expuestos aparecen el carbón, el agro —especialmente banano y flores— y algunas ramas de la industria manufacturera, particularmente las relacionadas con equipos de transporte y productos químicos. El sector floricultor y el cafetero también figuran entre los afectados por la reducción de sus ingresos en moneda local.

El escenario se suma a otros factores de presión para las empresas transables, como el aumento de los costos laborales y los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos, principal socio comercial de Colombia. Corficolombiana advierte que una apreciación prolongada podría generar una pérdida gradual de competitividad para una parte del aparato exportador.

Por eso, el informe plantea que la política económica debería concentrarse en elevar la productividad y fortalecer la competitividad estructural de los exportadores, dado que los efectos de una moneda apreciada difícilmente pueden compensarse mediante otros instrumentos.

Aunque los exportadores han perdido ingresos, el efecto agregado sobre el comercio exterior colombiano ha sido positivo hasta ahora.

El menor precio en pesos de las importaciones generó un ahorro estimado de $15,6 billones entre enero y mayo, monto superior a los $12,2 billones que dejaron de recibir los exportadores. El resultado es un beneficio neto cercano a $3,4 billones para el país.

Los datos tampoco muestran, por ahora, un deterioro significativo del déficit comercial atribuible a la apreciación. La razón está en que históricamente el comercio exterior colombiano ha mostrado una sensibilidad relativamente baja frente a las variaciones de la tasa de cambio.

Entre enero y mayo, las cantidades exportadas aumentaron 8,3%, casi el doble del crecimiento de 4,5% apreciado por las importaciones. Buena parte de la expansión de las ventas externas estuvo relacionada con productos minerales, especialmente petróleo y oro, aunque el resto de las exportaciones también creció 4,9%.

Este resultado debe interpretarse con cautela porque la comparación parte de una base baja: durante el primer semestre de 2025, las cantidades exportadas habían caído 20,4%, principalmente por la debilidad de las ventas minero-energéticas.

Además, el comportamiento de las materias primas ha servido como contrapeso para los exportadores colombianos. Aunque Colombia no es considerada una economía petrolera, el crudo continúa siendo su principal producto de exportación y una fuente importante de divisas y de ingresos fiscales.

En el primer semestre de 2026, el precio promedio del Brent estuvo 23,4% por encima del reportado un año atrás, mientras que el precio internacional del petróleo colombiano aumentó 18,1% anual. A esto se sumó el buen comportamiento del oro.

La combinación de precios internacionales elevados y una menor prima de riesgo ha permitido que las exportaciones minero-energéticas ayuden a sostener las cuentas externas, pese a la pérdida de competitividad cambiaria.

Los datos más recientes incluidos en el informe muestran que en junio las exportaciones colombianas llegaron a US$4.234 millones, con un crecimiento anual de 7%, impulsado principalmente por petróleo y oro. En contraste, las exportaciones de agro, alimentos y bebidas disminuyeron 10,8%, principalmente por la caída de las ventas de café y flores.

En el acumulado del primer semestre, las exportaciones alcanzaron US$27.844 millones, un aumento de 14,2% anual, mientras que las cantidades exportadas crecieron 5,7%.

En teoría, una apreciación sostenida del peso debería aumentar el déficit comercial: las importaciones se vuelven más baratas y las exportaciones pierden competitividad. Este mecanismo está relacionado con la denominada condición de Marshall-Lerner.

Sin embargo, el análisis de Corficolombiana para Colombia entre 2002 y 2025 encuentra una relación considerablemente más débil. La suma de las elasticidades de las cantidades exportadas e importadas frente a las variaciones del tipo de cambio no supera uno, mientras que la correlación entre la apreciación y las cantidades exportadas e importadas fue de apenas 0,17 y 0,14, respectivamente.

En el caso de las importaciones, además, el efecto del dólar es más evidente en los bienes de consumo. La mayor parte de las compras externas colombianas corresponde a bienes intermedios y de capital, cuya demanda depende en mayor medida del ciclo económico y de las decisiones de inversión que de las fluctuaciones cambiarias.

Por ello, una mayor inversión podría aumentar el déficit comercial en el corto plazo, pero ese deterioro estaría asociado principalmente al fortalecimiento de la demanda interna y no exclusivamente a la apreciación del peso.

A su turno, las cuentas fiscales presentan un efecto mixto, aunque el balance general de la apreciación es positivo según el análisis.

La deuda externa del Gobierno Nacional Central representa cerca de 23% de la deuda pública. Como esta deuda está denominada en moneda extranjera pero los indicadores fiscales se expresan en pesos, una tasa de cambio más baja reduce automáticamente su valor en moneda local y mejora la relación deuda/PIB.

El Marco Fiscal de Mediano Plazo de 2026 proyectaba una TRM promedio de $3.757 para este año y de $3.859 para 2027, con una deuda neta del Gobierno Nacional Central equivalente a 58,9% del PIB.

Si la tasa de cambio cerrara 2026 en $3.200 y las demás variables permanecieran constantes, Corficolombiana estima que la deuda neta podría ubicarse 2,3 puntos porcentuales del PIB por debajo de la proyección del Marco Fiscal.

El beneficio también aparece por el menor costo en pesos del servicio de la deuda externa y por menores obligaciones asociadas al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC).

Pero la apreciación también reduce algunos ingresos del Gobierno, entre ellos los provenientes de renta petrolera, aranceles y dividendos de Ecopetrol. Por esta razón, el alivio sobre el saldo de la deuda contrasta con un deterioro del flujo fiscal.

Con una TRM de $3.200 al cierre de 2026, el ejercicio de sensibilidad estima un deterioro del balance fiscal total de aproximadamente $7,9 billones frente a lo contemplado en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, manteniendo constantes las demás variables.

Para 2027, el efecto se revertiría parcialmente porque una menor necesidad de transferencias al FEPC compensaría parte de la reducción de los ingresos relacionados con el sector externo. Por ello, Corficolombiana concluye que la apreciación mejora los indicadores de deuda pública, pero no constituye por sí misma una mejora fiscal estructural.

La apreciación cambiaria ayuda a contener algunos precios, pero su efecto sobre la inflación es relativamente reducido. El informe estima una disminución cercana a 20 puntos básicos en el aporte de los bienes transables sensibles a la tasa de cambio.

Al mismo tiempo, el mayor poder adquisitivo de los hogares puede impulsar el consumo y generar presiones alcistas sobre los precios. De esta manera, el beneficio cambiario sobre la inflación puede verse parcialmente compensado por un mayor dinamismo de la demanda.

La conclusión de Corficolombiana es que el tipo de cambio debe entenderse principalmente como un precio determinado por el mercado. Más que intentar revertir sus movimientos, el desafío para la política económica consiste en aprovechar las oportunidades que genera para los sectores beneficiados y reducir los costos para quienes resultan perjudicados.

El informe también registra el comportamiento reciente de los mercados financieros. En el mercado internacional, los Tesoros estadounidenses a dos y 10 años cerraron en 4,20% y 4,66%, respectivamente, después de valorizaciones semanales de nueve puntos básicos.

En Colombia, la curva de TES de tasa fija se valorizó cerca de 17 puntos básicos durante la semana, mientras que la curva de TES UVR registró una valorización promedio de aproximadamente seis puntos básicos, con excepción del TES con vencimiento en 2027.

En el mercado local, las mayores valorizaciones de los TES de tasa fija se concentraron en las referencias medias y largas, con algunos títulos registrando caídas cercanas a 30 puntos básicos en sus rendimientos. En los TES UVR, el comportamiento fue mixto y el título con vencimiento en 2027 registró una desvalorización de 82 puntos básicos.

Para esta semana, el mercado estará atento a la publicación de la inflación de julio y a las señales que entregue el inicio del nuevo Gobierno. Estos datos serán relevantes para evaluar las expectativas de inflación y las condiciones macroeconómicas locales.

En este escenario, la apreciación del peso colombiano aparece como un fenómeno con efectos distributivos: beneficia a consumidores, importadores y deudores en dólares, pero reduce los ingresos en pesos de exportadores y receptores de divisas. El resultado para las cuentas públicas también es mixto.

El desafío, según el análisis, no consiste tanto en revertir el movimiento del tipo de cambio como en dimensionar sus efectos y diseñar respuestas que permitan aprovechar los beneficios de un peso fuerte sin profundizar la pérdida de competitividad de los sectores expuestos al mercado internacional.

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